Archivo de la categoría: Uncategorized

How wild it was, to let it be.

 

World___Spain_Sunset_in_Madrid_058583_

 

Esa mañana abrí los ojos y perdí la noción del tiempo. Como si me hubiese desmayado y despertase no sabiendo bien a dónde o a quién mirar. Esa mañana todo me sonaba a ruido, ruedas, rápido, railes. El traqueteo recreaba el vaivén de la más dulce cuna. Era una mezcla de euforia, excitación y miedo. No entendía por qué yo tenía que estar ahí.

Su voz me calmaba mientras me explicaba que cuando una persona se rompe, toda su biografía, su vida, queda pequeñamente arrastrada por ello hacia un yo más oscuro.

Nosotros somos hilanderos de historias, me decía, vamos corriendo por el mundo arreglando momentos para que tengan el final adecuado; para que ese niño llegue a ser un escritor, o ese anciano llegue a conocer a sus nietos. Hacemos todo lo posible para que las almas queden conectadas y no desaparezcan de la historia antes de tiempo. Hoy te ha tocado a ti.

 

Yo podía escucharle y observar todo de lejos, como si mi cuerpo ya no formara parte de mí. Tenía la capacidad de ver su trabajo y el cansancio que rodeaba sus ojos.

Corríamos tanto que creí que volábamos, sobrevolando Madrid con los ojos cerrados. En solo milésimas de segundo, curaban almas con la delicadeza de un hilandero de seda, con la certeza de un matemático y con la rapidez de un colibrí. Podía ver esas manos trabajando al compás de un pianista marcando el tempo y sentir que ya no tenía miedo.

Era un torbellino de sensaciones, una mezcla de pasión y calma, de conocimiento y humildad. Su voz tenía el poder de hacerme sentir viva, de hacerme cosquillas entre los pulmones en aquella ambulancia traqueteante. Y ya no me hizo falta nada más.

 

Processed with VSCOcam with g3 preset

Anuncios

Deja un comentario

de | mayo 4, 2016 · 9:41 am

Como sentir llover desde dentro, como empaparse de ganas.

 

4-23-11_Ryan_McGinley_004

Tal y como quedó descrito: somos seres infinitos.

Ahora más que nunca. Como si la experiencia te proporcionara certeza sobre aspectos intangibles y caos sobre lo visible. Errar sólo nos hace más sabios, mates, como la piedra que se pule con el agua y rueda cada vez más rápido.

Qué lejanos y qué bellos quedan aquellos momentos lentos, donde dejábamos tiempo y espacio a cada sonrisa y pálpito.

Sé que no soy quién para pedir nada. Por eso no pido, recito. Invoco a tus musas. Bailo con tus pensamientos. Fumo las miradas e inhalo el humo de tu jardín.

Te busco de lejos para verte de cerca. Voy arrancando el coche. Anhelo tus alas de águila. Subo a los montes para alcanzar las nubes donde pensar en voz alta.

CCM_32

 

De nuevo, recito: regresemos en el tiempo a todos esos incoherentes y felices segundos. Escribamos con ansia, con locura, con necesidad. Revivamos a Jack Kerouac una vez más.

Luchemos por las cervezas de madrugada con la certeza de que dormir no merece la pena, hagamos que su espíritu orgulloso baile un twist.

Volvamos a arreglar el mundo desde el cristal de un vaso.

Embriaguémonos con recuerdos y hablemos claro. Siempre me han atraído las personas honestas.

Olvidemos los golpes, hagamos que el viaje merezca la pena.

tumblr_m31vx2WcCv1qgngcgo1_1280

 

Deja un comentario

de | enero 17, 2016 · 3:29 pm

Quiero quedarme a vivir en ese instante en el que la montaña rusa llega arriba y no antes, ni después.

her2

“Es como si estuviera leyendo un libro y es un libro que amo profundamente. Pero ahora lo leo muy lentamente. Así que las palabras están muy separadas y el espacio entre las palabras es casi infinito. Aún puedo sentirte a ti y a las palabras de nuestra historia. Pero es en este espacio infinito entre las palabras que me estoy encontrando a mí misma. Es un lugar que no existe en el plano físico. Es donde está todo lo demás que ni siquiera sabía que existía.”

 

Vuelvo, rodeo y regreso. Sacudo el polvo a mis pensamientos. Dejo los sentimientos al libre albedrío. Los pálpitos llevan el ritmo: comienzo. Queridos Reyes Magos, querido tú, querido yo.

Pido, prometo, que en este nuevo año el escribir no se convierta en un billete hacia el pasado sino que sea mi pasaporte a reinventarme, a renacer, recalentar, realizar, revalorizar, responder, reír.

Que la brisa de siempre sea un nuevo impulso a aguantar con más paciencia los resbalones y sepa grabar en mi memoria todos y cada uno de los atardeceres que vienen cuando menos esperamos, tomando un café o en la cola del súper.

Que en cada discusión, al hacer balance, el cariño gane siempre el pulso. Y que escoja quedarme con todo lo aprendido aunque duela.

Busquemos más allá de nuestras pequeñas cajas mentales, salgamos de ellas, y valoremos todas esas nubes que hacen que cuando llega el sol, todo el mundo sonría. No olvidemos que pasamos un tercio de nuestras vidas dormidos y es que puede que sea el tiempo en el que nos sentimos más libres. Soñemos mucho, soñemos en voz alta. Que los ilusos gobiernen el mundo porque las utopías son imprescindibles para avanzar.

Que este sólo sea el comienzo hacia una nueva etapa, más brillante, más viva y más real.

 

Con cariño.

Deja un comentario

de | diciembre 21, 2015 · 9:59 pm

“There are two reasons why people don’t talk about things; either it doesn’t mean anything to them, or it means everything.”

Tienes una caja. Esa caja es cuadrada, de cartón marrón. Una caja estándar. La caja está enfrente de ti. Siempre lo ha estado. Has crecido con ella. No tiene nada de particular, no te llama la atención. De hecho, nunca te has parado a pensar en ella. Siempre ha habido otro tipo de cajones, cofres o arcas más diversos y coloridos, más grandes y más pequeños, en los que centrar tus pensamientos.

Has hecho uso de otros baúles, algunos eran muy útiles, colocaste todas tus pertenencias, te acomodaste a ellos. Algunos te sobraron, otros los encontraste en el momento oportuno, pero nunca te has quedado con ninguno de ellos. Dejaste parte de tus pertenencias en los cambios, perdiéndolas para siempre. Nunca has sido buena con las mudanzas.

Sin embargo, esa caja siempre ha estado frente a ti. Siempre. En algún momento de tu vida echaste un vistazo dentro de ella, pero no sabes muy bien por qué, nunca has querido o no has tenido la oportunidad de sacarle partido.

Hace no mucho te mudaste, esta última mudanza fue definitiva. De esas que te agotan y te cansan tanto que piensas “nunca más”. Que vaya a donde vaya, allí me voy a quedar. Te costó mucho recuperarte de este último cambio, estabas exhausta, muchos días de dormir hasta que era la hora de comer.

Desde esa última mudanza no has vuelto a ver cajas. Te organizas las cosas en tus propios armarios y por ahora no has necesitado espacio extra. Pero hubo un día en el que te diste cuenta que la caja marrón ya no estaba allí. Al principio te agobiaste mucho. Pensaste que alguien había entrado en tu casa y te había robado. Luego pensaste que quizás la habías movido de sitio y te pegaste días y semanas buscando. Cuanto más tiempo pasaba más deseos de encontrarla tenías. El simple hecho de no tenerla frente a ti te creaba una inseguridad inexplicable. Una necesidad que no sabías que tenías.

Un día dejaste de buscar. Pero el recuerdo no ha desaparecido. No sabes donde estará, ni si quiera sabes si alguien la encontró y la está usando. El simple hecho de pensarlo te provoca un miedo terrible a perderla. Era tu caja. Y encajaba con tu vida. Y sabes que si tienes la oportunidad tratarás por todos los medios traerla de vuelta y darle uso. Porque ahora nada tiene sentido sin esa caja. Sin esa maravillosa caja.

tiny-house-move

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Quien hubo antes de.

boy-cute-letter-vintage-writing-Favim.com-281782_large

Doy por hecho que ya no. Que sigues siendo pero ya no eres. Conmigo, ya no. Con alguien, tal vez. Doy por hecho que hay historias que terminan antes de empezar y lunes que nunca acaban de llegar. Doy por hecho que nuestras manos se cansaron de querer atrapar el agua entre los dedos. Que el agua no se coge. Se bebe.

Doy por hecho que las cosas cambiaron, que pasaron a otra dimensión y que ya no son más que cartas viejas de algo parecido a amor. Doy por hecho que nunca volverán a ser, que tal vez nunca fueron. Doy por hecho que ahora no estás más lejos de lo que estabas a mi lado. Y por una vez, sé que hago bien en dar las cosas por hecho. Antes no. Nunca hice bien adelantando sucesos. Nunca se me dio bien adivinar el futuro. Y mira que me gustaba. Me encantaba imaginar qué pasaría, qué acontecería. Me recreaba ideando situaciones tan positivas como negativas. Me agotaba el presente, me quedaba sin uñas.

Doy por hecho que quien ahora sonríe a tu lado no sabe quién hubo antes de. Que igual nunca le has contado que alguien quemó sus horas por ti. Unas diecisiete mil doscientas ochenta horas por ti. Que es muy posible que no le hayas hablado de la chica que bailaba torpemente al andar, la que rompió tu débil mente en mil pedazos. La que te sumergió en esperanza y te hizo creer que la vida era algo más que pasear por la calle.

Seguro que ni se te ocurre decirle que llegaste a quererme cuando era lo último que querías. Que, tal vez, nunca le has dicho que tuviste entre tus manos el corazón más ciego y patoso que alguien pueda tener. El más estúpido corazón jamás inventado.

Doy por hecho (también) que algún día habrá una segunda parte en este estúpido corazón. Un nuevo capítulo que empezará con un “Erase una vez…”. Será un “continuará” que tendrá otro protagonista. Alguien que me dibujará una nueva sonrisa nerviosa y que provocará de nuevo que el pulso se acelere de cero a cien, como mi coche cuando arranca. Alguien capaz de jugarse las horas por mí, el sentido común y la sensibilidad.

Alguien que tampoco sabrá quién hubo antes de.

No le contaré que hubo alguien que cambió mi vida de pies a cabeza. No le diré que le conocí de golpe y casualidad, ni que pasó a ser mi rutina favorita más perjudicial. Y si alguna vez pregunta, sólo diré que fuiste alguien más. Alguien normal, con una vida corriente, con pensamientos comunes. Alguien que me llenó y me dejó de llenar, sin más.

Pero lo cierto es que no. Y tú sabes que no. Porque fuiste (o fuimos) de todo menos normal. Fuimos magníficos durante algún tiempo. Fuimos fuegos artificiales, atracciones de feria, besos con fuerza. Un pulso continuo, un reto diario. Fuimos de todo menos simples. Unos inestables incapaces de ver que cuando no, es que no.

Tú y yo fuimos. Sin más. Pero prometo no contárselo a nadie.

Prometo no volver a escribirte más.

Doy por hecho que la vida sigue, siempre sigue. Y aplaudo siempre la continuidad. Faltaría más. Pero supongo que cierta parte de mis días seguirá viéndote en cada rincón de esta ciudad.

Seguiré viéndote, al menos hasta que los rayos de sol anuncien una nueva llegada.

Seguiré viéndote en cada película de domingo, en cada semáforo en rojo, en cada renglón a medias. Seguiré viéndote en las marcas del café, en las hojas dobladas de algún libro, en las fotos que nunca nos hicimos.

Seguiré viéndote, pero te prometo no hacerlo.

mcginley-friends-forever-screen-capture3

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

No somos capaces de necesitarnos

maxresdefault
Me he dado cuenta de que soy mucho más feliz cuando te tengo cerca, y que sólo en ese momento dejo de preguntarme qué haces cuando no contestas mis palabras.
Que ya me has dado tantas sonrisas escondidas detrás de la pantalla, que dudo mucho que las pueda contar.
Que cada emoticono de un beso, simplemente es eso, un beso perdido más y un escrito menos.
Que cada vez que suspiras al mundo calla intentando escucharte, que he visto tu sonrisa en los ojos de la luna, mientras te escucho respirar.
Que entiendo que quieras irte o que ya lo hayas hecho, y te admiro por ello, porque yo no sería capaz de separarme ni un centímetro de ti, ni un solo segundo de silencio.
Y es que somos tan distintos pero a la vez tan parecidos que hasta asusta, como los portazos seguidos de una despedida que se dicen sin palabras, esas que el brillo de tus ojos ahoga sobre el barco de tu almohada.
Vi tu armadura incluso antes de rozarte, escudado en el orgullo de un sinfín de silencios que amenazan con romper tímpanos y aun así quise quedarme, para darte un poco más de ti y de mi.
Y es que no somos capaces de necesitarnos por miedo a entender que puede ser una catástrofe después del epicentro de nuestras miradas, y no somos capaces de entender que somos sólo eso, una sucesión alternada sin saber si parar en el lado positivo o negativo del eje de coordenadas de tu sonrisa.
¡Y que sí! Que hay días que tendemos a elevar el infinito, tal vez por mi teoría de los momentos con respecto al origen o por tu necesidad de hacerme feliz.
Y que hace mucho que dejé de ser un estimador suficiente y es que tú has sabido camuflarte detrás de todas las letras griegas.
Y es que si nos separamos demasiado puede que se destruya medio mundo y por desgracia casi nunca la ayuda internacional llega a tiempo.
Y que si tú decides irte, derivando nuestra constante a nada, yo te escribiré por si quieres integrarla.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Algunas flores crecen en las dunas

Desde que comenzó la primavera cada vez veo más clara la antítesis de mi vida y del mundo en general. Que ya no todo es lo que era, o si lo es, pero buscamos algo distinto. El placer de lo contrario, la obsesión por el inconformismo, la búsqueda de un imposible.

Que a mí lo que me impresiona es que las flores crezcan en las dunas, que las enfermedades se curen, que las distancias se acorten, que el oxigeno se revalorice, que la historia de una persona que vino hace 2000 años siga moviendo a la gente, que se cocine con humo y tubos de laboratorio, que hagan vaqueros con botellas de plástico, existan tribus desconocidas y que aunque pasen los meses, e incluso los años, vuelvas a casa y puedas tomarte la cerveza de siempre con la gente de siempre. Eso sí que es extraordinario.

Quizás todo consista en eso, en dejarse sorprender, en seguir buscando, en luchar por batallas imposibles, en nunca dejar de andar. Que todas esas incongruencias son las que nos hacen felices.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Canción triste de cualquier mujer

big_thumb_6f129c283cf54a9d2d9696abb69ab7a7

Y ahí estaba de nuevo mi letal carcelera.

Soy prisionero de ella desde que iluminó mi alma por vez primera.

Consumiendo mí ser, como las llamas que consumen la cosecha estival.

Su apolíneo rostro es el origen de mi tragedia, tergiversa mi mundo y hace caer rendido al galán más osado, estúpido  aquel indigno que osa corromper tal divina creación.

Dios premia a tan edénica faz con los ojos más cautivadores. Sus océanos color caoba te esclavizan, meciéndote poco a poco en las mareas ahogantes de su mirada. Su fugaz contemplación despierta en cualquiera el deseo más intenso.

Su ondulado cabello cae sobre su angelical rostro, resplandeciente como el diamante y desprendiendo el aroma del bosque en primavera. No hay astro alguno en el firmamento que ose reflejarse en tal divida belleza.

Su arma más letal se esconde en su sonrisa, custodiada por sus labios, unos oasis color carmín en medio de la más abrumadora de las sonrisas. Destellante se convirtió en mi condesa, ilumina al hombre más canalla y despeja cualquier pena obnubilando al hombre por su blanca pureza. Tal es su fuerza que es capaz de guiar a los barcos a puerto en la más tenebrosa tormenta.

Escoltando esta letal constelación de perlas, se encuentra la voz más meliflua de las hijas de Eva. Fluye suavemente entre el más blanco de los mármoles adormeciendo al hombre mas afortunado. Mi castigada alma mataría por recibir el dionisíaco beso que esconde. Dichoso es el hombre que lo recibe pues dispone del gozo eterno.

Completando tan bella combinación se encuentra su esbelta figura, ella alimenta mi desdicha, narcotizando mi mente y convirtiéndome en esclavo de su visión. Creando la adicción más sincera y mortal que el hombre puede conocer.

Y ahí estaba de nuevo mi letal carcelera

Soy prisionero de ella desde que iluminó mi alma por vez primera

Consumiendo mí ser, como las llamas que consumen la cosecha estival.

El otro Él

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

“El amor, tanto en la ansiedad dolorosa como en el deseo feliz, es la exigencia de un todo. Únicamente nace y subsiste si queda una parte por conquistar. Solo se ama lo que no se posee por entero.”

cover

El reloj marcaba las 6.35 cuando el primer rayo de luz atravesó su piel dentro de esa habitación, dentro de ese universo paralelo que los envolvía.

Poco a poco, sus cuerpos se fueron desperezando, desenredando, agarrando el edredón con más fuerza, como si se pudiese detener el tiempo.

Ese destello marcaba el final de una noche, el final de una etapa donde no querían volver, y les hizo conscientes del reticente sabor a realidad.

Ese fulgor borraba toda complicidad, arañaba los rostros y hacía resplandecer todas las diferencias que anoche parecían sin importancia.

Ese resplandor enfrió la habitación, cambiándolo todo, haciendo de sus movimientos un acto nervioso y tenso, volviendo lo natural extraño, temiendo por la mirada del otro. Los corazones bombeaban más rápido que nunca, sudor en las manos y miradas al suelo. Todo parecía suceder más lento o más rápido, pero nada en su justa medida. La sonrisa despejaba su rostro, pero dejaba entrever la finitud de esta situación.

Esa luz les hizo conscientes de lo irreal del pasado, del sueño del que habían despertado, de la ínfima posibilidad de volver a verse. Eran dos seres con plenitud de conciencia, conocían mejor que nadie lo que sucedía en su interior.

Y lo cierto es que esa noche les hizo volar, esa noche fueron libres, volvieron a sentir lo que antaño anhelaban.

Esa noche latieron al compás de la música. Ayer estaban vivos y hoy su cuerpo se ha reducido a cenizas. Y es que en ese cuarto iluminado ahora por el sol, no había hueco para la esperanza o la épica.

El reloj marcó las 6.36. Y nadie dijo nada.

Ella

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Airplanes

Un mar de estrellas dibujaba los contornos de una ciudad que pronto sería un hogar. Volamos y aterrizamos. Todo en un segundo de siglo, sonriéndole a la risa, parando el silencio, corriendo deprisa. Ese atardecer borracho nos acompañaba durante el baile de sobras que el avión dibujaba en las nubes. Todos aplaudimos histéricos, eufóricos, valientes de corazón, hambrientos de aventuras y gritándole al viento nuestras señas, por si algún loco famélico se inspiraba en nuestra historia para su banda sonora.

IMG_6007-2.JPG

Ella

Deja un comentario

de | diciembre 30, 2014 · 6:02 pm